
Contrato terapéutico psicológico: guía práctica con ejemplo para tu consulta
El contrato terapéutico psicológico es el acuerdo, casi siempre por escrito, en el que tú y tu paciente fijan las reglas del proceso: objetivos, duración y frecuencia de las sesiones, honorarios, cancelaciones, confidencialidad y sus límites, y cómo se comunican entre sesiones. Es la parte explícita del encuadre y protege a ambos.
Si un paciente canceló una hora antes y no supiste si cobrar, ya sabes por qué importa. En este artículo te explicamos qué cláusulas incluir, en qué se diferencia del consentimiento informado y te compartimos un ejemplo para adaptar.

¿Para qué sirve el contrato terapéutico?
Un paciente llega tarde y espera su hora completa; otro te escribe a medianoche para mover la cita del jueves. Nadie hace nada malo: simplemente nadie les explicó cómo funciona tu consulta. El contrato terapéutico no es burocracia, sino la forma de acordar esas reglas antes de que hagan falta. Sirve para:
- Alinear expectativas sobre objetivos, horarios y pagos.
- Proteger a ambos si surge un desacuerdo.
- Liberar la sesión para lo clínico, sin negociar reglas cada semana.

¿Qué debe incluir un contrato terapéutico?
No hay un formato oficial en México, pero un buen contrato cubre estas cláusulas:
- 1Tus datos y cédula profesional, y los del paciente.
- 2Objetivos iniciales y enfoque de trabajo.
- 3Duración, frecuencia y modalidad: presencial o en línea.
- 4Honorarios, forma de pago y recibos o facturas.
- 5Cancelaciones, retrasos e inasistencias.
- 6Confidencialidad, sus límites y tu aviso de privacidad.
- 7Comunicación entre sesiones y manejo de crisis.
- 8Firma, fecha y compromiso de revisión.
La confidencialidad es la cláusula que más cuidado pide. El secreto profesional tiene excepciones, como un riesgo grave para la vida, y los datos de salud son datos personales sensibles bajo la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares. Prometer confidencialidad absoluta es prometer algo que no puedes sostener.

¿En qué se diferencia del encuadre terapéutico y del consentimiento informado?
Los tres se plantean en la primera sesión, pero no son lo mismo:
Encuadre terapéutico
El marco completo del proceso: reglas explícitas y también roles y límites implícitos que cuidas toda la terapia.
Contrato terapéutico
La parte explícita y escrita de ese encuadre.
Consentimiento informado
La decisión informada del paciente de recibir la intervención, conociendo sus alcances y alternativas.
Muchos psicólogos integran contrato y consentimiento en un solo documento, y funciona si cubre ambas funciones. Lo que debe llevar el consentimiento lo explicamos en nuestra guía de consentimiento informado en psicología.

Ejemplo de contrato terapéutico para adaptar a tu consulta
Modelo orientativo con datos ficticios: ajústalo a tu enfoque y a tus políticas.
Contrato terapéutico — modelo breve
Psic. [Nombre], cédula profesional [número], y [Nombre del paciente] acordamos:
- Objetivo: trabajar en [motivo de consulta] y revisar avances cada tres meses.
- Sesiones: [semanales] de 50 minutos, [presenciales / en línea], los [día y hora].
- Honorarios: $[monto] por sesión, pagaderos al inicio de cada sesión por [transferencia o efectivo].
- Cancelaciones: se avisan con 24 horas de anticipación; con menos aviso, la sesión se cobra [completa / al 50 %].
- Retrasos: la sesión termina a la hora pactada.
- Confidencialidad: lo tratado en sesión es confidencial, salvo riesgo grave para la vida del paciente o de terceros, u orden de autoridad competente. Los datos personales se tratan conforme al aviso de privacidad.
- Contacto: los mensajes entre sesiones son solo para temas de agenda. En una emergencia, el paciente acudirá a urgencias o llamará al 911 o a la Línea de la Vida (800 911 2000).
- Revisión: este acuerdo se actualiza si cambian honorarios, frecuencia o modalidad.
Firma del paciente · Firma del psicólogo · Fecha

¿Cómo presentarlo y qué hacer si no se cumple?
Preséntalo en la primera sesión, al cerrar la entrevista psicológica inicial. Léanlo juntos y firmen solo cuando no haya dudas. Un guion sencillo: «Antes de empezar, quiero que tengamos claro cómo vamos a trabajar. Si algo no te acomoda, lo platicamos ahorita».
Cuando una cláusula se rompe, no es una falta que castigar, sino información clínica. Si alguien cancela tres semanas seguidas, explora qué pasa antes de aplicar la política. Y para que lo operativo no dependa de tu memoria, apóyate en recordatorios de citas por WhatsApp.
Evita tres errores comunes: copiar un modelo de otro país, dejar ambigua la cancelación y no actualizarlo cuando cambian tus honorarios. Ya firmado, intégralo al expediente clínico del paciente, que la NOM-004-SSA3-2012 obliga a conservar al menos cinco años.
Haz de tu encuadre un acuerdo claro desde el inicio
Un contrato claro no enfría la relación terapéutica: le da piso firme.
En Mindly creemos que la tecnología es una aliada de tu trabajo clínico, nunca un sustituto de tu criterio. Si integras el contrato a tu consentimiento informado, lo envías, se firma y queda archivado en el expediente, junto a tu agenda y tus pagos. Conoce Mindly para especialistas y crea tu cuenta en Mindly para dedicar menos tiempo a lo operativo y más a tu trabajo clínico.
Preguntas frecuentes sobre el contrato terapéutico
1. ¿El contrato terapéutico es obligatorio en México?
Ninguna norma exige un contrato terapéutico como tal. Aun así, es una buena práctica ética: deja por escrito las condiciones del servicio y complementa el consentimiento informado y el aviso de privacidad.
2. ¿Se puede firmar el contrato terapéutico en línea?
Sí. La legislación civil mexicana reconoce el consentimiento expresado por medios electrónicos. Lo importante es que quede registro de quién firmó, qué versión y cuándo, y que se resguarde de forma segura.
3. ¿Qué pasa si el paciente no quiere firmar el contrato terapéutico?
Explora qué le preocupa: a veces es una cláusula concreta que se puede ajustar. Lo que no conviene es iniciar sin acordar, al menos, la confidencialidad y sus límites.
4. ¿El contrato terapéutico es lo mismo que la alianza terapéutica?
No. La alianza es el vínculo de colaboración entre tú y tu paciente; el contrato es el acuerdo explícito que la sostiene. Un buen contrato favorece la alianza, pero no la sustituye.