
Cómo registrar los antecedentes heredofamiliares en psicología (con ejemplo)
Los antecedentes heredofamiliares son el registro de las enfermedades y condiciones presentes en los familiares consanguíneos del paciente, y forman parte obligatoria de la historia clínica. Se recogen en la entrevista inicial, explorando padres, hermanos, hijos, abuelos y tíos, con la edad de aparición de cada padecimiento.
En este artículo te explicamos qué incluir en los antecedentes heredofamiliares, qué aportan específicamente en una consulta de psicología, cómo preguntarlos sin patologizar a la familia, un ejemplo redactado que puedes adaptar, cómo se relacionan con los demás antecedentes de la historia clínica y qué pide la NOM-004 sobre su registro y resguardo.

¿Qué son los antecedentes heredofamiliares?
Son la información sobre padecimientos médicos y psiquiátricos presentes en la familia consanguínea del paciente. No se trata de un dato de trámite: es el mapa de lo que esa persona trae consigo antes de sentarse frente a ti.
El alcance habitual va de los familiares de primer grado hacia afuera:
- Primer grado: padres, hermanos e hijos. Es el círculo con mayor peso y el que nunca se omite.
- Segundo grado: abuelos, tíos, sobrinos y medios hermanos.
- Tercer grado: primos hermanos y bisabuelos, cuando hay un padecimiento que se repite y vale la pena rastrear.
De cada familiar relevante se anota el parentesco, el padecimiento, la edad de aparición y —si ya falleció— la edad y la causa de muerte. La edad de aparición es el dato que más se olvida y el que más aporta: una depresión que apareció a los 17 años no significa lo mismo que una que apareció a los 70.

¿Para qué te sirven en una consulta de psicología?
En medicina el objetivo es estimar riesgo genético. En tu consulta el uso es más rico, porque el apartado te da tres cosas a la vez:
Vulnerabilidad
Varios cuadros —trastornos del ánimo, bipolaridad, esquizofrenia, consumo de sustancias, conducta suicida— tienen agregación familiar documentada. Saberlo afina tu hipótesis y tu vigilancia del riesgo.
Contexto de aprendizaje
No todo lo que se repite en una familia se hereda: también se aprende. Un padre con ataques de pánico enseña, sin querer, un modelo de cómo se responde al miedo.
Significado personal
Cómo nombra el paciente la enfermedad de su mamá te dice mucho de lo que teme para sí mismo. «Mi mamá tuvo los nervios» y «mi mamá tuvo depresión» abren conversaciones distintas.
Hay una razón más, propia del contexto mexicano: la ENSANUT 2022 (INSP / Salud Pública de México, 2023) reporta que 16.7% de los adultos presenta sintomatología depresiva, y buena parte de esos casos nunca llegó a diagnóstico formal. Si preguntas solo por diagnósticos, vas a perder casi todo. Muchas familias mexicanas no tienen expedientes psiquiátricos, tienen historias.

¿Qué preguntar y cómo preguntarlo?
Conviene cubrir dos bloques. El primero es el médico general, que sigue siendo pertinente porque muchas condiciones tienen expresión emocional:
- Enfermedades crónicas: diabetes, hipertensión, cardiopatías, cáncer, enfermedad tiroidea.
- Condiciones neurológicas: epilepsia, demencias, enfermedad de Parkinson.
- Enfermedades genéticas conocidas o estudios genéticos previos en la familia.
El segundo bloque es el que casi ningún formato genérico incluye y el que a ti más te sirve. Conviene recorrerlo con los grandes grupos de trastornos psicológicos en mente:
- Trastornos del ánimo y de ansiedad, diagnosticados o no.
- Trastorno bipolar y cuadros psicóticos.
- Consumo problemático de alcohol y otras sustancias.
- Intentos de suicidio o suicidio consumado en la familia.
- Hospitalizaciones psiquiátricas y uso de psicofármacos, con la respuesta que tuvieron.
- Violencia intrafamiliar y otras experiencias adversas en la infancia.
Cómo abrir el tema sin que se sienta un interrogatorio. Un guion que puedes usar tal cual:
«Voy a preguntarte por tu familia. No es para etiquetar a nadie, sino para entender qué traes de contexto. ¿En tu familia alguien ha tenido temporadas largas de tristeza, de mucho nervio, problemas con el alcohol, o algo que hayan llamado nervios o ataques? Puede ser sin diagnóstico.»
Después, si hay una respuesta afirmativa, aterrizas: «¿A qué edad le empezó?, ¿recibió tratamiento?, ¿le funcionó?». Preguntar por la respuesta al tratamiento en un familiar es información clínica útil y, además, suele bajar la desesperanza del paciente.
Y si el paciente no sabe, ese también es un dato: una adopción, una familia con la que se perdió contacto o un tema del que nunca se habló en casa dicen algo por sí mismos. Regístralo como «se desconoce» y explica por qué; un apartado en blanco parece descuido, uno que dice «se desconoce» es trabajo clínico documentado.

Ejemplo de antecedentes heredofamiliares redactados
Este es un ejemplo ficticio, sin datos de ninguna persona real, para que veas el nivel de detalle que conviene:
Antecedentes heredofamiliares. Madre, 62 años, viva: episodios depresivos recurrentes desde los 30, en tratamiento con antidepresivo desde hace ocho años, con buena respuesta. Padre, 65 años, vivo: diabetes tipo 2 diagnosticada a los 50 y consumo problemático de alcohol entre los 25 y los 40, sin tratamiento formal.
Hermana mayor, 38 años: trastorno de ansiedad generalizada diagnosticado a los 29, en psicoterapia. Abuela materna, finada a los 74 por infarto: la paciente refiere que «siempre estuvo de nervios», sin diagnóstico ni tratamiento conocidos. Sin antecedentes conocidos de trastorno bipolar, esquizofrenia ni conducta suicida en la familia.
Nota clínica. Agregación familiar de trastornos afectivos y de ansiedad por línea materna, con buena respuesta al tratamiento en la madre. Se retoma este dato con la paciente para trabajar la expectativa de «esto no se quita».
Fíjate en lo que hace ese último párrafo: no se limita a listar, interpreta. Un apartado que solo enumera enfermedades es un inventario; uno que cierra con una línea de lectura clínica ya es parte de tu historia clínica psicológica.

¿Qué otros antecedentes lleva la historia clínica?
Los heredofamiliares son el primero de tres bloques, y se confunden seguido entre sí. La distinción es simple:
Heredofamiliares
Lo que ocurrió en la familia consanguínea. Responden a: ¿qué hay en la línea de sangre?
Personales no patológicos
Las condiciones de vida del paciente: vivienda, alimentación, sueño, actividad física, escolaridad, ocupación, consumo de sustancias, redes de apoyo. En psicología, este bloque suele ser oro puro.
Personales patológicos
Su propia historia médica y psiquiátrica: enfermedades, cirugías, hospitalizaciones, alergias, tratamientos previos, psicofármacos y procesos psicoterapéuticos anteriores.
Los tres viven dentro del mismo expediente clínico psicológico, junto con la ficha de identificación y las notas de cada sesión. Un consejo práctico: los antecedentes no se llenan una vez y se archivan. Es normal que a la sesión ocho aparezca un tío con esquizofrenia que no salió el primer día. Vuelve al apartado y actualízalo con fecha.

¿Qué pide la NOM-004 y cómo cuidas esos datos?
En México, la NOM-004-SSA3-2012 del expediente clínico incluye los antecedentes heredofamiliares entre los componentes de la historia clínica, y aplica a todos los prestadores de servicios de salud —públicos y privados, en papel o en electrónico—. El expediente debe conservarse al menos cinco años a partir del último acto médico.
Hay un punto delicado que casi nadie menciona: cuando registras que la madre de tu paciente tuvo depresión, estás anotando un dato de salud de una persona que no es tu paciente. La LFPDPPP clasifica los datos de salud como datos personales sensibles, y ese estatus no cambia porque el dato venga de un tercero. Eso se traduce en tres cuidados concretos:
- Registra lo clínicamente pertinente, no todo lo que se platicó. Los nombres completos de los familiares casi nunca hacen falta: basta el parentesco.
- Resguarda el expediente completo con medidas de seguridad proporcionales al riesgo, no en carpetas compartidas ni en chats personales.
- Cuida quién lo ve. Si el paciente pide una copia, o si un tercero la solicita, el marco de confidencialidad sigue aplicando a lo que ahí está escrito sobre su familia.
Registrar bien los antecedentes heredofamiliares no es burocracia, sino parte de una atención ética: sostiene la continuidad del tratamiento y protege a personas que ni siquiera están en la sala. Ninguna herramienta te vuelve automáticamente cumplida ante la norma —la responsable última siempre eres tú—, pero un buen sistema hace que cumplir deje de depender de tu memoria.
Que el expediente se llene solo mientras tú escuchas
Todos hemos tenido esa primera entrevista en la que el paciente suelta media genealogía en cuatro minutos y tú escribes a toda velocidad, entre asentir y no perder el hilo. Luego, a las nueve de la noche, toca pasar esas garabateadas a limpio. La buena noticia es que esa parte sí se puede ordenar.
En Mindly creemos que la tecnología también puede ser una aliada en el trabajo terapéutico: no reemplaza tu criterio clínico ni decide qué es relevante de la historia de una familia, solo se encarga de que quede registrado, actualizable y resguardado. Agenda, expediente y notas, pacientes, cobros y teleconsulta en un mismo lugar, para que dediques menos tiempo a lo operativo y más a tu trabajo clínico. Conoce Mindly para especialistas y crea tu cuenta en Mindly.
Preguntas frecuentes sobre los antecedentes heredofamiliares
1. ¿Qué son los antecedentes heredofamiliares?
Son el registro de las enfermedades y condiciones presentes en los familiares consanguíneos del paciente: padres, hermanos, hijos, abuelos y tíos, principalmente. De cada uno se anota el parentesco, el padecimiento, la edad de aparición y, si falleció, la edad y la causa de muerte. Forman parte obligatoria de la historia clínica.
2. ¿Qué se pregunta en los antecedentes heredofamiliares?
Dos bloques. El médico general: diabetes, hipertensión, cardiopatías, cáncer, enfermedad tiroidea, epilepsia, demencias y enfermedades genéticas conocidas. Y el de salud mental, clave en psicología: trastornos del ánimo y de ansiedad, trastorno bipolar, cuadros psicóticos, consumo de sustancias, conducta suicida, hospitalizaciones psiquiátricas y violencia intrafamiliar.
3. ¿Cuál es la diferencia entre antecedentes heredofamiliares y personales patológicos?
Los heredofamiliares son lo que ocurrió en la familia consanguínea del paciente. Los personales patológicos son su propia historia médica y psiquiátrica: enfermedades, cirugías, hospitalizaciones, alergias, psicofármacos y tratamientos previos. A ambos se suman los personales no patológicos, que describen las condiciones de vida: vivienda, sueño, alimentación, ocupación y redes de apoyo.
4. ¿Qué hago si el paciente no conoce sus antecedentes familiares?
Regístralo explícitamente como «se desconoce» y anota por qué: adopción, pérdida de contacto con la familia o un tema del que nunca se habló en casa. Un apartado en blanco parece descuido; uno que documenta el desconocimiento y su motivo es trabajo clínico registrado, y muchas veces esa ausencia es material clínico en sí misma.
5. ¿Los antecedentes heredofamiliares son obligatorios en México?
Sí. La NOM-004-SSA3-2012 del expediente clínico los incluye entre los componentes de la historia clínica y aplica a todos los prestadores de servicios de salud, públicos y privados, en papel o en formato electrónico. El expediente debe conservarse al menos cinco años a partir del último acto médico.
6. ¿Cómo se protegen los datos de familiares que no son mis pacientes?
Registrando solo lo clínicamente pertinente —el parentesco suele bastar, sin nombres completos— y resguardando el expediente con medidas de seguridad proporcionales al riesgo. La LFPDPPP considera los datos de salud como datos personales sensibles, y ese carácter no cambia porque la información provenga de un tercero.